sábado, 31 de marzo de 2007

¿Por qué penalizar el aborto?



La vida de cada INDIVIDUO es personal y no social, uno puede decidir por sobre su cuerpo, si una mujer se quiere volver hombre que lo haga, si un hombre siente que no está en el cuerpo indicado y desea ser mujer que se corte el pene y se transforme en mujer, si una mujer no desea tener un hijo porque no tiene dinero, porque ya tiene 7 hijos y no quiere más, porque siemplemente tiene 13 años de edad y no quiere tener un hijo bastardo de un imbécil que la violó que ABORTE. Es mejor que no venga al mundo a SUFRIR.
Es muy hipócrita por parte de la iglesia salir a las calles a protestar en contra del aborto cuando los mismos curas y padres violan a niños en las iglesias ¿Por eso quieren que no se aborte? ¿frustran sus deseos de violar a un niño? Como vulgarmente lo he dicho y lo diré siempre "Protestan porque se quedarán sin niños y niñas a quiénes violar y tocar". Que no vengan los religiosos a decir "no al aborto, sí a la vida" cuando ellos fueron los mayores asesinos de la historia.
Ahora están saliendo comerciales chantajistas en la tele "si mi mamá hubiese abortado no estaría aquí" [Chespirito]. Si hubiese abortado habría sido mejor. ¿Para qué tener a un cerdo de derecha asqueroso como Chespirito?
Sin embaro, debemos aceptar que están en su derecho de protestar, pero no de obligar a las personas a creer lo que ellos.

lunes, 26 de marzo de 2007

DECRETO DE LEY DE SOCIEDAD DE CONVIVENCIA PARA EL DISTRITO FEDERAL

ALEJANDRO DE JESÚS ENCINAS RODRÍGUEZ, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, a sus habitantes sabed:

Que la Honorable Asamblea Legislativa del Distrito Federal, IV Legislatura, se ha servido dirigirme el siguiente:

DECRETO
(Al margen superior izquierdo el Escudo Nacional que dice: ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.- ASAMBLEA LEGISLATIVA DEL DISTRITO FEDERAL.- IV LEGISLATURA)

ASAMBLEA LEGISLATIVA DEL DISTRITO FEDERAL
IV LEGISLATURA.

D E C R E T A

DECRETO DE LEY DE SOCIEDAD DE CONVIVENCIA PARA EL DISTRITO FEDERAL

Capítulo I
Disposiciones Generales


Artículo 1.- Las disposiciones contenidas en la presente ley son de orden público e interés social, y tienen por objeto establecer las bases y regular las relaciones derivadas de la Sociedad de Convivencia en el Distrito Federal.

Artículo 2.- La Sociedad de Convivencia es un acto jurídico bilateral que se constituye, cuando dos personas físicas de diferente o del mismo sexo, mayores de edad y con capacidad jurídica plena, establecen un hogar común, con voluntad de permanencia y de ayuda mutua.

Artículo 3.- La Sociedad de Convivencia obliga a las o los convivientes, en razón de la voluntad de permanencia, ayuda mutua y establecimiento del hogar común; la cual surte efectos frente a terceros cuando la Sociedad es registrada ante la Dirección General Jurídica y de Gobierno del Órgano Político-Administrativo correspondiente.

Artículo 4.- No podrán constituir Sociedad de Convivencia, las personas unidas en matrimonio, concubinato y aquéllas que mantengan vigente otra Sociedad de Convivencia.

Tampoco podrán celebrar entre sí Sociedad de Convivencia, los parientes consanguíneos en línea recta sin límite de grado o colaterales hasta el cuarto grado.

Artículo 5.- Para los efectos de los demás ordenamientos jurídicos, la Sociedad de Convivencia se regirá, en lo que fuere aplicable, en los términos del concubinato y las relaciones jurídicas que se derivan de este último, se producirán entre los convivientes.

Capítulo II
Del Registro de la Sociedad de Convivencia


Artículo 6.- La Sociedad de Convivencia deberá hacerse constar por escrito, mismo que será ratificado y registrado ante la Dirección General Jurídica y de Gobierno del Órgano Político Administrativo del domicilio donde se establezca el hogar común, instancia que actuará como autoridad registradora.

Artículo 7.- El documento por el que se constituya la Sociedad de Convivencia deberá contener los siguientes requisitos:

I.- El nombre de cada conviviente, su edad, domicilio y estado civil, así como, los nombres y domicilios de dos testigos mayores de edad.
II.- El domicilio donde se establecerá el hogar común;
III.- La manifestación expresa de las o los convivientes de vivir juntos en el hogar común, con voluntad de permanencia y ayuda mutua; y
IV.- Puede contener la forma en que las o los convivientes regularán la Sociedad de Convivencia y sus relaciones patrimoniales. La falta de éste requisito no será causa para negar el Registro de la Sociedad, por lo que a falta de este, se entenderá que cada conviviente conservará el dominio, uso y disfrute de sus bienes, así como su administración.
V.- Las firmas de las o los convivientes y de las o los testigos.

Artículo 8.- La ratificación y registro del documento a que se refiere el artículo 6 de esta ley, deberá hacerse personalmente por las o los convivientes acompañados por las o los testigos.

La autoridad registradora deberá cerciorarse fehacientemente de la identidad de las o los comparecientes.

Artículo 9.- Durante la vigencia de la Sociedad de Convivencia se pueden hacer, de común acuerdo, las modificaciones y adiciones que así consideren las o los convivientes respecto a como regular la Sociedad de Convivencia y las relaciones patrimoniales, mismas que se presentarán por escrito y serán ratificadas y registradas sólo por las o los convivientes, ante la autoridad registradora del Órgano Político Administrativo del lugar donde se encuentre establecido el hogar común.

Artículo 10.- Las o los convivientes presentaran para su ratificación y registro a la Dirección General Jurídica y de Gobierno del Órgano Político Administrativo, que corresponda, cuatro tantos del escrito de Constitución de la sociedad de Convivencia, los cuales serán ratificados en presencia de la autoridad registradora; quien para los efectos de este acto tendrá fe pública y expresará en cada uno de los ejemplares el lugar y fecha en que se efectúa el mismo. Hecho lo anterior, la autoridad estampará el sello de registro y su firma, en cada una de las hojas de que conste el escrito de constitución de la Sociedad.

Uno de los ejemplares será depositado en dicha Dirección; otro deberá ser enviado por la misma autoridad al Archivo General de Notarias para su registro, y los dos restantes serán entregados en el mismo acto a las o los convivientes.

El mismo procedimiento se deberá seguir para la ratificación y registro de modificaciones y adiciones que se formulen al escrito de constitución de la Sociedad de Convivencia.

Cuando falte alguno de los requisitos señalados en el artículo 7 de esta ley, la autoridad registradora deberá orientar a las o los convivientes a efectos de que cumplan con los mismos, sin que ello sea motivo para negar el registro.

Por el registro de la Sociedad de Convivencia a que se refiere este artículo, se pagará a la Tesorería del Distrito Federal, el monto que por ese concepto especifique el Código Financiero del Distrito Federal.

Para los efectos de este artículo, contra la negación del registro, ratificación, modificación y adición por parte de las o los servidores públicos del Distrito Federal competentes, sin causa justificada, las personas interesadas podrán recurrir el acto en los términos de la Ley de Procedimiento Administrativo del Distrito Federal. Independientemente de la responsabilidad administrativa y/o sanciones a que se hagan acreedores dichos funcionarios en términos de la legislación aplicable.

La Consejería Jurídica y de Servicios Legales del Gobierno del Distrito Federal en coordinación con el Archivo General de Notarias y los Órganos Político Administrativos, implementará un sistema de control y archivo de Sociedades de Convivencia.

Con su registro, la Sociedad de Convivencia surtirá efectos contra terceros. Los asientos y los documentos en los que consten el acto constitutivo y sus modificaciones, podrán ser consultados por quién lo solicite.

Artículo 11.- Cualquiera de las o los convivientes puede obtener de la autoridad registradora copia certificada del documento registrado, de sus modificaciones, así como del aviso de terminación previo pago correspondiente de derechos.

Artículo 12.- En caso de que una de las partes pretenda formar una Sociedad de Convivencia y tenga una subsistente, se aplicará lo previsto por el artículo 4 de esta ley, negándole el registro de la nueva hasta en tanto no dé por terminada la existente, siguiendo los trámites para tal efecto.

Capítulo III
De los Derechos de los Convivientes

Artículo 13.- En virtud de la Sociedad de Convivencia se generará el deber recíproco de proporcionarse alimentos, a partir de la suscripción de ésta, aplicándose al efecto lo relativo a las reglas de alimentos.

Artículo 14.- Entre los convivientes se generarán derechos sucesorios, los cuales estarán vigentes a partir del registro de la Sociedad de Convivencia, aplicándose al efecto lo relativo a la sucesión legítima entre concubinos.

Artículo 15.- Cuando uno de las o los convivientes sea declarado en estado de interdicción, en términos de lo previsto por el Código Civil para el Distrito Federal, la o el otro conviviente será llamado a desempeñar la tutela, siempre que hayan vivido juntas o juntos por un período inmediato anterior a dos años a partir de que la Sociedad de Convivencia se haya constituido, aplicándose al efecto las reglas en materia de tutela legítima entre cónyuges o sin que mediare este tiempo, cuando no exista quien pueda desempeñar legalmente dicha tutela.

Artículo 16.- En los supuestos de los artículos 13,14, 15,18, 21 y 23 de esta ley se aplicarán, en lo relativo, las reglas previstas en el Código Civil para el Distrito Federal.

Artículo 17.- Se tendrá por no puesta toda disposición pactada en la Sociedad de Convivencia que perjudique derechos de terceros. El tercero que sea acreedor alimentario tendrá derecho a recibir la pensión alimenticia que en derecho le corresponda, subsistiendo la Sociedad de Convivencia en todo lo que no contravenga ese derecho.

Serán nulos y se tendrán por no puestos los pactos limitativos de la igualdad de derechos que corresponde a cada conviviente y los contrarios a la Constitución y a las leyes.

Todo conviviente que actúe de buena fe, deberá ser resarcido de los daños y perjuicios que se le ocasionen.

Artículo 18.- Las relaciones patrimoniales que surjan entre las o los convivientes, se regirán en los términos que para el acto señalen las leyes correspondientes.

Artículo 19.- En caso de que alguno de las o los convivientes de la Sociedad de Convivencia haya actuado dolosamente al momento de suscribirla, perderá los derechos generados y deberá cubrir los daños y perjuicios que ocasione.

Capítulo IV
De la terminación de la Sociedad de Convivencia


Artículo 20.- La Sociedad de Convivencia termina:

I.- Por la voluntad de ambos o de cualquiera de las o los convivientes.
II.- Por el abandono del hogar común de uno de las o los convivientes por más de tres meses, sin que haya causa justificada.
III.- Porque alguno de las o los convivientes contraiga matrimonio o establezca una relación de concubinato.
IV.- Porque alguno de las o los convivientes haya actuado dolosamente al suscribir la Sociedad de Convivencia.
V.- Por la defunción de alguno de las o los convivientes.

Artículo 21.- En el caso de terminación de la Sociedad de Convivencia, el conviviente que carezca de ingresos y bienes suficientes para su sostenimiento, tendrá derecho a una pensión alimenticia sólo por la mitad del tiempo al que haya durado la Sociedad de Convivencia, siempre que no viva en concubinato, contraiga matrimonio o suscriba otra Sociedad de Convivencia. Este derecho podrá ejercitarse sólo durante el año siguiente a la terminación de dicha sociedad.

Artículo 22.- Si al término de la Sociedad de Convivencia el hogar común se encontraba ubicado en un inmueble cuyo titular de los derechos sea uno solo de las o los convivientes, el otro deberá desocuparlo en un término no mayor a tres meses.
Dicho término no aplicará en el caso de que medien situaciones que pongan en riesgo la integridad física o mental del titular. En este caso, la desocupación deberá realizarse de manera inmediata.

Artículo 23.- Cuando fallezca un conviviente, y éste haya sido titular del contrato de arrendamiento del inmueble en el que se encuentra establecido el hogar común, el sobreviviente quedará subrogado en los derechos y obligaciones de dicho contrato.

Artículo 24.- En caso de terminación de una Sociedad de Convivencia, cualquiera de sus convivientes deberá dar aviso por escrito de este hecho a la autoridad registradora del Órgano Político Administrativo del hogar en común, la que deberá hacer del conocimiento de dicha terminación al Archivo General de Notarias. La misma autoridad deberá notificar de esto al otro conviviente en un plazo no mayor de 20 días hábiles, excepto cuando la terminación se dé por la muerte de alguno de las o los convivientes en cuyo caso deberá exhibirse el acta de defunción correspondiente, ante la autoridad registradora.

En caso de que la terminación de la Sociedad sea por la ausencia de uno de las o los convivientes, la autoridad procederá a notificar por estrados.

Artículo 25.- El Juez competente para conocer y resolver cualquier controversia que se suscite con motivo de la aplicación de esta ley, es el de primera instancia, según la materia que corresponda.

TRANSITORIOS

PRIMERO.- El presente decreto entrará en vigor a partir del día hábil siguiente en que hayan concluido los 120 días naturales a que se refiere el Transitorio segundo.

SEGUNDO.- A partir de la publicación de la presente Ley, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal y los Órganos Político Administrativos, deberán realizar las adecuaciones jurídico-administrativas correspondientes, en un plazo no mayor a 120 días naturales.

TERCERO.- Publíquese la presente ley en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, y para su mayor difusión, en el Diario Oficial de la Federación.

Recinto de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, al día nueve del mes de noviembre del año dos mil seis.-

POR LA MESA DIRECTIVA.- DIP. JOSÉ ANTONIO ZEPEDA SEGURA, PRESIDENTE.- DIP. MARÍA DE LA PAZ QUIÑONES CORNEJO, SECRETARIA.- DIP. ESTHELA DAMIÁN PERALTA, SECRETARIA.- (Firmas)

En cumplimiento de lo dispuesto por los artículos 122, apartado C, Base Segunda, fracción II, inciso b), de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 48, 49 y 67 fracción II, del Estatuto de Gobierno del Distrito Federal, y para su debida publicación y observancia, expido el presente Decreto Promulgatorio, en la Residencia Oficial del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, en la Ciudad de México, a los catorce días del mes de noviembre de dos mil seis.- EL JEFE DE GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL, ALEJANDRO DE JESÚS ENCINAS RODRÍGUEZ.- FIRMA.- EL SECRETARIO DE GOBIERNO, RICARDO RUÍZ SUÁREZ.- FIRMA.

domingo, 25 de marzo de 2007

Nadie lo sabe

Jordana Amarantha Vázquez Espinoza*

-¡Despierta!
-Ughmm, ughmm, ¡No quiero!
-¡Que te levantes!
-¿Qué pasa? ¿Por qué ese tono?
-Tu padre ha muerto.

En ese instante de sueño y cansancio no comprendí lo que pasaba. ¿Mi padre? ¿Qué le pasó? ¿Cómo? ¿Dónde? Pero.. lo acababa de ver. Era todo lo que se me ocurría pensar.

-Levántate. Necesito que bajes, algo malo pasó en la sala. Yo me voy.

Me dio un beso, me abrazó y se fue rápidamente. No entendí lo que decía, pero reaccioné como autómata; llegué a la sala. Había algo en la mirada de Esmeralda que me hizo levantarme de inmediato y bajar. A primera vista nada había en la sala. Mientras más me acercaba a los sillones percibí un olor extraño a sangre seca. Detrás del sillón podía ver la mano blanca de aquel hombre que decía ser mi padre. Al acercarme a ese sillón viejo, sentí un viento frío, estaba cerca. Muy cerca, tenía mucho miedo. Quedé inmóvil, cerca del cuerpo de mi papá, medio metro de distancia me separaba de aquel hombre que en un día de lujuria y de amor me procreó para después dejarme en el olvido. Estuve de pie por más de dos horas, observando meticulosamente el rostro de mi padre.

-Hola hija. ¿Qué haces? ¿Vamos a comer? ¿Te parece bien en Spinelli's, ese restaurante al que fuimos cuando cumpliste 5 años?
-No fue mi cumpleaños papá, fue el de Claudia. Podemos ir si quieres.
-Bien, paso por ti a las tres de la tarde.
-A la una papá, yo como a la una y media. Pasa por mi a la una.
-Si. Estaré aquí a la una.

Recordé que el día anterior a su muerte habíamos salido a un restaurante, al parque y me invitó un helado. Había algo inusual en todo esto me entregó un sobre arrugado. Estando en el restaurante, mi padre, después de 28 años de mi vida me dijo cosas que jamás había pensado de él y de mi madre.

-Cuando naciste, me fui por tres años. En ese tiempo tuve dos hijos más. Claudia y Santiago.
-Sí, papá. Ya lo sé. ¿Era eso lo que querías contarme?
-No. Cuando supe que tu madre estaba embarazada no sabía qué hacer, ella no sabía que yo estaba casado con otra. Pensé que jamás quedaría embarazada, era imposible. Tenía miedo de las consecuencias de tu nacimiento. Por eso no te vi nacer. Me fui con Margarita y al año siguiente nació Claudia.
-¿Y qué quieres qué haga? ¿Disculparte? ¿Decirte 'gracias papá por decírmelo'? ¿Te quiero? Tú bien sabes cómo están las cosas y cómo se dieron.

Mi padre bajó la cabeza y quedó en silencio por unos minutos; dentro de mi quería gritarle que lo amaba aunque no podía, quería abrazarlo y decirle cuánto lo necesito. En esos minutos de silencio, bajé mis manos de la mesa y comencé a sudar.

-No quiero que digas algo en especial. Sólo dime ¿estás bien? [No] ¿Necesitas algo? [Sí, a ti]
-No necesito algo de ti. Estoy bien. Sólo quiero pasar una buena tarde contigo, terminar la comida e irnos a nuestras casas.
-Si, está bien. Termínate la ensalada.

Salimos de aquel restaurante que odiaba tanto, por su peste y por los recuerdos que no eran míos. Cuando mi padre me conoció por primera vez yo tenía tres años de edad, recuerdo su ropa, su olor y su actitud; lo recuerdo bien porque fue la primera ocasión que alguien decía ser mi padre. Estaba tan feliz que me reí todo la tarde. Fue el día más feliz de toda mi vida. Desde esa ocasión, mi padre llegaba cada mes con regalos y dinero para mi madre y para mi. Pero jamás se quedó a mi lado. Claudia tenía cinco años y yo seis. Spinelli's era un lugar muy famoso y concurrido. Ella pidió su fiesta ahí. Mi madre pidió que me llevara a esa fiesta porque jamás había asistido a una. En medio de gritos y pleitos, mi papá me llevó a Spinelli's. Al llegar al restaurante todos se volvieron a vernos. Mi padre me soltó la mano y me dijo que fuera a jugar. Me quedé a su lado.

-¡Qué linda niña! ¿Quién es esa niña?
-Es la hija de mi secretaria. Como es nueva en la ciudad no tiene amigos, pero ella no podía venir, tenía que ir a ver a su madre enferma en el hospital, y por ayudarla le dije que yo la traería a la fiesta de mi hija. Se llama Laura.
-¡Vaya! Mucho gusto Laura. ¿Por qué no vas a jugar con Claudia?

Cuando me dio su mano para que le regresara el saludo quería llorar y matarla al mismo tiempo ¡Por su culpa mi madre y yo no teníamos a mi padre! Mientras que la esposa de mi padre le preguntaba cosas sobre mi, yo imaginaba cientos de cosas. En esas palabras de mi padre, pude ver el nerviosismo que tenía en sus ojos. Tenía miedo que yo dijera algo que no le agradara a su mujer. Quedé en silencio disfrutando a mi padre.

-Papá, quiero comer el pastel ya, tengo mucha hambre. Ya me estoy aburriendo. [Claudia siempre fue niña mandona y grosera]
-Sí, Claudia. ¡Traigan el pastel! [Yo hubiese soñado con un padre así]
-¿Quieres pastel, verdad?
-No me gusta el pastel.
-¡Cómo no te va a gustar! ¿Quién eres?
-Me llamo Laura.
-Yo soy Claudia.

Cuando mi padre y yo salimos de Spinelli's, me recordó el porqué de su abandono. Caminamos hacia el parque que está cerca de mi casa y me compró un helado de fresa.

-Toma hija, ¡de fresa! Como a ti te gustan.
-A mi me gustan de Chocolate. ¡A Santiago le gusta el de fresa!
-Ah, si. Bueno.
-Papá ¿qué quiere? ¿Por qué me sacaste hoy de casa? Me dijiste que no estarías por un año en México y no tiene ni tres meses que nos dejamos de ver.
-Sólo quería verte. Saber más de ti.
-Ja, ja, ja. ¿Cuándo nací? ¿Qué color me gusta? ¿Quién me gusta? No sabes ni un gramo sobre mi y quieres conocerme en un día. Adelante. Pregúntame y conóceme.
-No sé por qué tienes esa actitud conmigo ¿qué hice?
-¿Qué hiciste? Nada. Ese fue el problema, jamás en tu vida hiciste algo para mi y hoy vienes a decirme que quieres hacer algo.
-No fue mi intención hacerte daño, ni a ti ni a tu madre. Sólo quería que todos estuviéramos bien.
-Bueno. Tengo 28 años, tengo un perro llamado Marx, me gustan las mujeres, como helados de chocolate, me gusta jugar tenis, he tenido sólo tres novias ¡Imagínate, tres novias a mis 28 años! he viajado mucho y por si no lo sabes gano bien haciendo lo que me gusta.
-No sabía todo lo que me has contado.
-Nada sabes de mi.
-Quiero que cuando llegues a tu casa abras el sobre que te he dado. Tengo que irme, debo empacar. Te llevo a tu casa.

Caminamos hacia mi casa, eran las diez de la noche, estaba oscuro y había frío. Al llegar a la puerta me dijo que estaba feliz de haber hablado conmigo, que fue un día especial, en ese lapso recordé cuando tenía tres años, esa misma sensación de cuando lo vi por primera vez con ese olor a canela que desprendía. En la puerta me abrazó y me dijo que me quería, que a pesar de todos los errores que él había cometido y de no pasar tiempo conmigo me amaba. Yo sólo le respondí que estaba todo bien. Que no se preocupara. En ese abrazo pasaron los 25 años de conocerlo de oler su ropa y de acariciar su rostro. 25 años que, aunque no estuviera siempre conmigo, hicieron que lo amara tanto como para perdonarlo; no le dije que lo perdoné, lo quería y lo necesitaba.

En la sala, yo seguía inmóvil, sin lágrimas y con el rostro mostrando temor. ¡Mi padre! ¡Muerto! Ahora estoy sola. Completamente sola. Me acerqué a su cuerpo, y me tiré a su lado.

-¡Papá! ¡Despierta! ¡Despierta! [Gritaba y lo movía desesperadamente] ¡Te quiero! ¡Quiero que estés conmigo! ¡No me dejes así! ¡Por favor!

Me levanté y llamé una ambulancia. Me dijeron que ellos no podían ir y que llamara a la policía. Enviaron un carro de la SEMEFO. Llamé a Santiago.

-¿Santiago?
-¿Si, quién es?
-Soy Laura.
-¿Qué quieres?
-Necesito que vengas. Algo le pasó a tu padre.
-¿Dónde estás?
-En mi casa.

Santiago llegó a la media hora. Tenía el rostro agotado y con ojeras. Su brazo tenía unas lastimadas y tenía un pache en la oreja.

-¿Qué te pasó Santiago?
-Nada, ¿dónde está mi papá?
-Hoy por la mañana tu padre vino a mi casa, no sé cómo entró, pero Citlali, la otra chava que vive en mi casa lo encontró detrás del sillón y Esmeralda me avisó. Papá se murió.
-¿Aquí? ¿Cómo fue? ¿Qué pasó?
-No lo sé, yo estaba durmiendo.

Santiago siempre fue muy amable conmigo. Cuando él tenía 18 años y Claudia 20 años, papá me llevó a un parque pequeño cerca de su casa.

-Hoy conocerás a tus hermanos.
-Ya los conozco, desde que tenía seis años.
-No, pero ahora ellos sabrán que eres su hermana.
-¿Para qué? Para que te griten e insulten, para que te maldigan y digan que no es verdad. ¿Quieres eso?

Siempre fui rebelde hasta cierto punto, pero nunca intenté insultar a mi padre. Mientras esperábamos a sus hijos, mi padre me pidió paciencia y sencillez, que no intentara algo loco y que no hablara de más. Por primera vez me dijo que apreciaba lo que hacía y mi valor por estar ese día con él. Sentí un apego muy grande y que por primera vez habíamos hecho algo juntos. Ese día, hablaría con dos seres extraños sobre el único lazo que nos unía: mi padre. El primero en hablar fue Santiago.

-¡Oye, papá! Ya estamos aquí, ¿qué querías decirnos? [Se acercó a su padre y lo abrazó, sorpresivamente me dio un beso en la mejilla, vaya el primer beso de hermanos].
-Papá, que sea rápido, tengo mucho qué hacer ¿Qué quieres? [Como siempre, la petulante de Claudia, intentando controlar la situación]
-Ella es Laura, y tengo algo qué decirles sobre ella.
-¡No vayas a salir que es tu amante! ¡Ay papá, tienes 46 años de edad, no eres un chamaquito bobo qunceañero. [Claudia siempre ha tenido el temor de que su padre la abandone].
-Deja que habl Claudia, siempre interrumpiendo.
-No es eso, pero quiero que vayamos a otro lugar.

Llegando a Spinelli's, sentí cómo mi sangre circulaba más rápido y mi corazón palpitaba más fuerte. Tenía nervios. Estaba en el mismo lugar donde conocí a Santiago y a Claudia. Otra vez juntos, pero ahora por algo diferente.

-No quiero demorarlos más, así que iré al grano. Ella es Laura Maldonado Serrat.
-¡Es nuestra prima!
- Ay, Santiago, pero sí que eres imbécil. Papá trata de decir que ella es su hija. ¿Qué no lo ves?
-¿Es verdad eso papá?
-Si. Lo siento mucho.

Ambos me quedaron viendo, Claudia comenzó a llorar y le gritó a su padre lo falso que era, por debajo de la mesa, mi padre acercó su mano a la mía. Nunca antes me había apretado con tanta fuerza. Pero él siempre fue alguien fuerte, nunca lloró. Santiago se levantó y me abrazó. Fue algo raro. Él lo aceptó de un modo tan agradable.

-¿Qué haces Santiago? Cómo abrazas a una persona así, la persona que acaba de destrozar nuestro hogar. Me das asco papá.
-No le hables a sí a mi papá [le grité a Claudia, apreté los dientes y los puños, tenía la cara roja y quería llorar]
-Él sólo es nuestro padre, no el tuyo; él vive con nosotros ¡TODO EL TIEMPO! Jamás habló de ti. ¡¡No te quiere!!
-Claudia, hija. Cálmate, les cuento esto para que hagan amistad con Laura, su madre acaba de morir y necesita compañía. Necesita de sus hermanos.
-¡Ella nunca será mi hermana!

Claudia se levantó y se fue del restaurante. Santiago se sentó a mi lado diciéndome que tenía todo su apoyo y que él estaba contento de conocer a su otra hermana. Que él siempre lo imaginó, pero jamás se atrevió a preguntar. Desde entonces, Santiago y yo fuimos muy buenos amigos. Con Claudia jamás volví a cruzar palabra.

-¿Qué hacía en tu casa? No entiendo, ¿por qué fue?
-Ayer salimos a un restaurante y platicamos un largo rato. Se portó de forma extraña, me dijo que me quería y me abrazó. Me pidió perdón. No recuerdo qué más cosas me dijo. Ahora que recuerdo me dio un sobre.

En el coche, estábamos callados. En un rato se estacionó y me sacó del carro. Comenzó a gritar desesperado y me abrazó.

-No lo puedo creer. Nuestro padre muerto. Muerto. Muerto...
-No llores. Cuando menos viviste con él. Estuviste a su lado en los problemas y cuando más te necesitaba. Debes estar contento por eso. Yo no lo vi por mucho tiempo, sólo lo tuve cada mes. Cada semana. Ayer.

Al llegar a mi casa subimos a mi cuarto. Abrimos rápidamente el sobre y sacamos unas hojas.

5 de agosto de 2004.

"Hija. Lamento no haber sido un buen padre para ti. Tantos años perdidos y tanta vida tuya desconocida para mí. Tus recuerdos sobre mi no son muy hermosos y exclusivos. Siempre los tendrás compartidos. Sé que tu relación con Santiago fue muy buena, pero con Claudia no. Trata de comprenderla, es difícil saber que tu padre tuvo otra hija y que sólo se llevan un año de diferencia. He vivido muchas cosas sorprendente y magníficas, una de esas cosas fue tenerte como hija. Aunque no pasara mi vida contigo, siempre estás en mi mente, en mis recuerdos y sueños. Quiero que ames a tu madre y que me quieras. Sé que es mucho pedirte eso, después de hacerte tanto daño. De ahora en adelante trataré de estar contigo más tiempo.

Hay algo que nadie sabe y es la razón por la cual nunca estuve con tu madre. Cuando Sofía y yo nos conocimos teníamos diez años de edad. Ella tenía un vestido celeste largo y su cabello olía a chicle de plátano. Estaba sola en la sala de casa de mis padres, no sonreía y no jugaba con los demás niños. Se veía tan hermosa con ese vestido que decidí acercarme a ella. Al saludarla sólo me sonrió y sólo eso necesité para amarla. Salimos al patio a jugar, desde esa vez nos volvimos muy buenos amigos. Cuando cumplimos 17 años comenzamos a ser novios formalmente (aunque nadie lo sabía). Éramos como cualquier relación, salíamos al cinema que estaba en el centro de la ciudad, al parque, al campo, al río, de viaje. Pero todo a escondidas, porque a ella no le permitían tener novio. Al cumplir 22 años hicimos el amor por primera vez en su cuarto. Ella llevaba un vestido blanco de bolitas negras, su cabello tenía olor a duraznos recién cortados.

Todo era hermoso. Hasta que en mi casa me obligaron a casarme con Margarita, una muchacha joven y hermosa, hija del dueño de la central petrolera Franklin Oil Company. ¿Sabes a lo que me refiero? Nos sacaría de la pobreza en la que mis padres vivían, pobreza material. Ya estaba todo planeado. Cuando cumplí 24 años de edad me casé con Margarita. Pero seguía viendo a Sofía, sin que ella supiera lo que había hecho.

Nadie sabía sobre mi relación con Sofía, hasta que un día, estando en un restaurante, mi madre nos descubrió besándonos. Gritaba mucho y no se le entendía muy bien, se calmó, pero en voz alta mencionó que Sofía era hija de don Felipe Serrat, el tío de Margarita. Por eso tuve miedo… huí de ella, del peligro… huí de ti.
5 de agosto de 2005.

Creí que la carta anterior te la entregaría cuando cumplieras 26 años. Pero no fue así. Llegué a tu puerta, vi que estabas sola. No pude tocar. No pude darte la carta. Hace un año que no te escribo y es la segunda vez que lo hago. Quisiera contarte tantas cosas. Pero no puedo, tienes un escudo que me impide entrar y conocerte.

En esta carta quiero decirte que eres muy hermosa. Siempre puedes contar conmigo. No conozco mucho de ti. He visto que no sales de casa, que no tienes novios, ni amigos. Quisiera conocerte más, saber qué te gusta y qué no. Pero sé que no es tiempo para preguntarlo. Veintiséis años tuve para hacerlo.

La semana pasada fui al doctor. Me sentía muy mal. Tuve un fuerte dolor de estómago y según Margarita me desmayé. Ahora estoy bien y he querido ir a verte. Pero tu compañera me ha dicho que saliste de viaje. Perdóname por todo. Lo siento tanto, siento no haber sido buen padre para ti. Te quiero hija. Te quiero mucho.

5 de agosto de 2006

Soy un cobarde. El año pasado quería ir a tu casa y dejarte las dos cartas que he escrito en tu cumpleaños. Tuve miedo nuevamente. Miedo a tu reacción. Ese miedo como cuando le dije a Santiago y a Claudia que eran tus hermanos. Sólo que ahora no pude hacerlo.

Volví al doctor. Me detectaron cáncer en el riñón y en el hígado. Voy a morir, lo sé. Peor no quiero asustarte, esta carta es para que sepas que estoy a tu lado y que estoy aquí, siempre lo he estado, sólo que en silencio.

Hoy recordé a tu madre. Sofía. Siempre la amé. Pero no podía estar con ella. Lloré como un niño cuando murió. La extraño, a pesar de los años. Tú me recuerdas a ella. Tu cabello, tus ojos y tu piel son iguales a las de tu madre. No quiero perderte. Te quiero.

5 de julio de 2007

El próximo mes iré a verte. Te besaré el rostro. Te diré cuánto te amo. Te pediré perdón, quiero que me perdones, que estés a mi lado, que vivas con nosotros. Tengo malas noticias. Moriré pronto, pero no por el cáncer. He tenido problemas con el padre de Margarita. Aunque él tenga 76 años de edad sigue siendo poderoso. Moriré, lo sé. Margarita se ha enterado que existes, Claudia se lo ha dicho. Está deshecha. Tengo miedo.

Dentro de un mes cumplirás 28 años. Iré a verte. Lo prometo. Y te diré todo lo que te he escrito en estas cartas. Perdóname por favor.

Tu papá, Sebastián.

Sebastián no pudo contenerse. Lloró amargamente en mis hombros. Aquel día del restaurante llegó a pedir perdón y jamás le permití decirlo. Mi papá murió sin saber que lo amaba. Nadie lo sabía, nadie lo supo jamás. Todo este tiempo queriéndome hablar y contármelo todo. No me fui a vivir con Santiago y nunca perdoné a Claudia por alterar a mi padre. A Margarita nunca la volví a ver. Sigo viviendo en el mismo lugar, con mi compañera de trabajo. Ella es alguien olvidable. Al hacerle la autopsia a mi padre, los resultados fueron que había muerto por el cáncer que tenía desde muchos años antes. Entre sus cosas había un reloj, un pequeño libro, sus lentes, un pañuelo y tres fotografías. La primera era de Claudia y Santiago, la segunda de mi madre con su vestido blanco de bolitas negras y la última fotografía donde aparecíamos él y yo abrazándonos la primera vez que nos conocimos.
*Este cuento lo escribí en tres horas el día de hoy, no tenía nada qué hacer así que comencé a escribir sin detenerme. Espero les guste y díganme su opinión.

sábado, 24 de marzo de 2007

ISSSTE

Estoy molesta, aprobaron la ley del issste. Vaya gobierno de mierda que tenemos. Piensan por el beneficio de ellos mismos y no de la gente que vive en este país. Cada día estoy más segura que la política en el mundo entero está del asco y se pudre cada vez más. Esto no se puede quedar así, debe pasar algo, hay que hacer algoooo.

Mini Memoria USB....


jueves, 22 de marzo de 2007

Locura, manía y compulsión

Soy superficial. No me ocasiona náuseas ni tristeza aceptarlo. Lo soy. Me gustan los zapatos. Amo los zapatos... pero no uso todo lo que me gusta.


Hasta tengo pantuflas de Hello Kittie que compré hace siete años cuando fui a jugar en la olimpiada nacional de hockey en Mérida, Yucatán. Je, je. Aunque tengo muchos pares de zapatos, sólo uso tenis.

Uhmm

Dicen los del gobierno que ya estoy "fichada". ¿Qué es estar fichada?

Combi

Tengo sueño y estoy cansada. He dormido en el cuarto de mis hermanos, el menor está enfermo y mi mamá debe vigilarlo. Hoy fui al jardín de niños y niñas donde iré a practicar. Muy chido, grande, exprofeso, tiene buen ambiente. Lo "malo" en el asunto es que no vi a la que sería mi tutora [o sea, la educadora titular, pues será interina]. Me quitaron 250 pesos... a lo pendejo. Tengo hambre, quiero comer quesadillas. ¿Alguien me quiere invitar unas quesadillas? Tendré a mi cargo un salón con 33 niños y niñas de tercer año de preescolar. Espero me vaya bien.

Cuando venía de regreso a mi casa pensé "si me gusta observar los zapatos de otras personas, ¿por qué no tomarles fotos?" ja, ja, ja. Nunca lo habría imaginado. Tomando fotos a los pies de la gente -para recordar ese momento usual de ir en el transporte-colectivo. Siempre he visto los pies de las personas.. sus callosidades, sus uñas torcidas y amarillas, sus zapatos nuevos, viejos, chicos, grandes, negros, rojos, azules, feos, bonitos, tenis, zapatillas, chanclas, descalzos. Pero siempre los observo. Vaya manía que tengo.




martes, 20 de marzo de 2007

Tres dibujos, tres.

Me gustaron estos dibujos hechos por no sé qué persona en el Centro Cultural Jaime Sabines. Ese día sólo pasábamos por ahí, quise entrar. Entramos. Nada sobresaliente, sólo montón de imágenes en colecciones. Así que, únicamente me gustaron tres y les tomé fotos
Imagen 1: Me causó gracia.

Imagen 2: Lo que he pensado últimamente sobre la izquierda y la derecha.
Imagen 3: Que el feminismo es lo mismo que el machismo sólo que con palabras menos "vulgares".

viernes, 16 de marzo de 2007

Dos cosas que me llamaron la atención

Primero "CONGELADO RÁPIDO DE UNA CERVEZA"
Deja tu cerveza en el refrigerador o congelador por más de 30 minutos, después lo sacas y golpeas la botella contra algo sólido [el suelo por ejemplo] tal y como se muestra en el video... y verán los resultados..


Segundo "LA CIRCUNFERENCIA DE LA BOCA DEL VASO, MIDE MÁS QUE LA ALTURA DEL MISMO"

En este video semuestra que la circunferencia de la boca del baso mide más que el tamaño del mismo, y ya lo comprobé con diez vasos [sí, dirán la ociosa, pero no importa].

jueves, 15 de marzo de 2007

Pumas

¡Cómo no te voy a querer!
¡Cómo no te voy a querer!
¡Si mi corazón azul es y mi piel dorada!
¡Siempre te querré!

Me gusta.. no sé por qué.. no soy aficionada al fútbol, pero me gustan los cantos que se echan los equipos... soy pumista por mi novio, lo admito; pero es genial poder estar en un partido de fútbol y sentir el desmadre en la cancha. Siempre he querido decirle esoa mi novio, pero siempre me contesta que no es verdad porque yo siempre dije que no me gustaba el fútbol. Ja, ja,ja... la cosa es que me gusta ver el juego, es divertido.

lunes, 12 de marzo de 2007

Animaciones rusas

Cuando era pequeña mi infancia estuvo llena de caricaturas de todo tipo, desde la Pequeña Lulé, pasando por el Perrito Rexi, llegando hasta Bolek y Lolek... y muchas más... hoy, con el afán de no querer domir y tener mucha "ociosidad" busqué en Youtube.com [mi amado portal de videos] si habían cuando menos algunos capítulos de estas caricaturas que marcaron mi niñez... mi sorpresa fue que encontré muchos videos de Bolek y Lolek, lo mejor fue que estaba ¡El perrito Rexi! No puedo mentir, solté un poco de llanto, ya que mi papá era quien me ponía esas caricaturas... encontré capítulos que yo vi...

Bolek y Lolek "Coche maravilloso"


Rexi [Reksio] "Domador"

lunes, 5 de marzo de 2007

Psico sorpresa

Me corté el cabello. Nada interesante, pero se ve chistoso. Tenía mucho sin cortármelo. Ya era monótono. Ayer no hice mucho. Quería comer helado. Vi una parte de la película Pefume con el inentendible español de España. Me aburrió un poco. Más bien, me causó un poco de cosquilleo en la garganta haciendo que dejara de verlo. Hoy me levanté con frío. Pero delicioso frío que cubría mis piernas desnudas a las cinco cincuenta y cinco de la madrugada ¡MADRUGADA! Mis hermanos y mamá me felicitaron como cada año con un abrazo y felicitaciones. Planché pantalón y blusa blancos para asistir a la escuela. Tenía sueño aún. Desayuné cereal inflado frío con avena y leche. Alisté mis cosas. Tenía nervios, mucha tarea y poco tiempo. Llegué a la escuela después de dejar a mi hermano menor en la secundaria. Entré como una autómata, diciendo "buenos días" a quien estuviera enfrente sin volverme a verlos. Entré al salón y sólo había una compañera. Comenté lo que hice ayer. Comenzaron a llegar más compañeras; llamaron al homenaje. Nunca salgo, nunca voy a los homenajes. Hoy fui. No escuché los honores, no canté, no entendí lo sucedido. Durante el dessfile de la bandera de un lugar a otro, vi a dos ardillas saltando de árbol en árbol buscando qué comer y qué morder. Una ardillita cayó de lo alto y se golpeó en la lámina que cubre el patio cívico. Como si nada se lanzó a otro árbol. Fue entretenido. Sólo escuché en ese lapso de quince o veinte minutos que el 14, 15 y 16 no habría clases. Regresé al salón. Lo mismo de todos los días: esperar al profesor y atender su clase. Me gustó. Conocí más sobre problemas "psicológicos" de los niños y las niñas en edad preescolar [aunque no me convence aún la psicología]. En esta primer clase reafirmé que probablemente tengo TDAH. Hace algunos años me lo dijo un psicólogo, no le hice caso. Así pasaron las horas hasta que a las 2:30 PM llegué a mi casa. Querían hacerme una comida de fiesta, pero como llegué una hora tarde todos ya habían comido. Comí sola: calabacitas con ejotes. Me mandaron algunos mensajes de Yucatán para felicitarme. Después me preparé para la otra escuela. No habia mucho por hacer. Me bañé. Preparé el proyecto "Ciclo de Cine Histórico" que haremos con mi equipo. Llegó mi novio. Imprimimos el proyecto. Llegando a la escuela se me fue el puto avión y nos quedamos en clases cuando queríamos ir a ver películas y comer quesadillas. Este día vimos acerca de las teorías psicológicas. Me preguntaron sobre las Políticas Educativas disque poruqe estudio en la Normal de Educ. Preesc. y la neta no supe qué decir. Se me borró el KCT y la cagué. Mi novio se decepcionó. Ja, ja, ja. Todo lo que veré este semestre en "Didáctica de la Historia" ya lo vi en seis semestres de la Normal. Cuando menos tendré oportunidad de chingarlos a todos. Cagarlos diría un tal Carlos. Salimos a las siete y Mi novio me invitó mis quesadillas. Se fue a su casa. Mmi mamá compró pizza de sorpresa. Comí una rebanada de pizza y quedé llena. Ahora estoy terminando mi tarea. Tengo mucho sueño. Deseo despertar mañana a las 5:55 y decir "otros cinco minutos más". Domir y despertar diez minutos después.

Mi cumpleaños

Hoy por ser día de mi cumpleaños me toca decir lo siguiente:


Acabo de comer un pedazo de pizza y una quesadilla de champiñones ¡uhmm!


Gracias a mi novio querido William y a mi mamá.


Este día fue el primero que tuve sin hacer una pequeña reunión o fiesta.



Tuve clases normales.


Hice tarea. Leí. Me dormí.


Sin embargo estuvo de pocas pulgas; platiqué un rato con mi novio, se fue a su casa y continué haciendo mi tarea.


Absurda tarea.


Yupi. Tengo 23 años. Mugres 23... cuasi un cuarto de siglo... Cada día estoy más vieja. Mááááás y máááás.