lunes, 14 de agosto de 2006

-Julieta vio-

Julieta tiene miedo. No sabe si reír o llorar es la solución. Cuando estaba sola en la cama le recorrió una idea por la cabeza:

En algún otro planeta, debe estar mi ser amado. No puedo creer que sólo Licántropo haya estado en mi cabeza. Licántropo ya no debe estar en mi sangre. Ya no quiero que viva en mis ojos, en mis lágrimas. Tendrá que existir en otro mundo, en otra galaxia. Iré de viaje. Saldré de aquí.

Julieta tomó sus cosas, una balija vieja y rota, dos pares de calcetines, dos pantaletas, tres sostenes, un plato, un vaso, una cuchara, su vestido nuevo, una blusa negra y un pantalón de mezclilla. Subió a la primer nave que vio. Le advirtieron que sería un viaje rápido y debía dejar los objetos de metal. Con tristeza dejó la cuchara y el anillo que le regaló Licántropo cuando se hicieron novios. Se subió al "tubo expulsador" y en tres segundos llegó a Tucrok, pequeño mundo de personas extrañas.

Julieta resbaló al bajar del tubo, se golpeó la cabeza. Al abrir los ojos vio...

[Continuará]
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Jordana Amarantha
Nota: Este texto fue escrito el día de hoy, por motivación extrasensorial. Una rica quesadilla de champiñones. Yam, yam. Pertenece a la colección Licántropo y Julieta.

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