domingo, 13 de agosto de 2006

Carta a un Licántropo

Licántropo:
Dos días enteros sin oír tu voz. Quisiera contarte muchas cosas. Ayer en la noche caminé descalza bajo una lluvia de estrellas; La más grande pasó a un lado mío y lentamente se alejó hasta ocultarse tras Deimos. Poco tiempo después brinqué hasta Fobos, y me percaté de una fiesta. Habían seres extraños; invitados de otras galaxias y, aún más sorprendente, habían humanos. Comencé a sentirme sola, no estabas conmigo. Me alejé de la fiesta, acostándome en Deimos. Ahí pude observar la Tierra.
Aveces suelo extrañar ese lugar, donde, un día, nos conocimos. Me hablabas de lugares lejanos, donde podíamos coexistir. Conocí tus secretos y tus voces en la mente. Fue, en la Tierra, donde por fin encontré a alguien diferente, alguien más humano que los que viven ese planeta olvidado.
Gracias a la compañía de Deimos pude darme cuenta de que no era la única extraterrestre ni la única que anhelaba viajar en una nave de regreso a su sitio.
Y, ahora, estoy sentada observando nuestro lugar y pienso "¡¡¡prefiero quedarme en la Luna que volver a la Tierra!
Licántropo, vuelve pronto.
Te quiere, Julieta.
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Jordana Amarantha
Nota: Texto perteneciente a la colección Licántropo y Julieta.

1 comentario:

Calavera dijo...

Este fragmento es maravilloso. Felicitaciones Jordana. Me gusta mucho como escribes.