viernes, 17 de noviembre de 2006

Imágenes qué ver



Me gustan las imágenes, sobre todo las de protestas sociales. Aquí hay una del movimiento estudiantil de 1968. Dale clic y verás más.

lunes, 13 de noviembre de 2006

Una temporada en el infierno

Noche del Infierno

Me ha tragado una buena buchada de veneno. - ¡Bendito sea tres veces el consejo que me llegó! - Las entrañas me arden. La violencia del veneno me retuerce los nervios, me hace deforme, me arroja al suelo. Me muero de sed, me ahogo, no puedo gritar. ¡Es el infierno, la pena eterna! ¡Ved cómo se reavivan las llamas! ¡Ardo como es debido! ¡Venga, demonio! Había entrevisto la conversión al bien y a la felicidad, la salvación. Podía describir la visión, ¡pero el aire del infierno no soporta los himnos! Eran millones de criaturas encantadoras, un suave concierto espiritual, la fuerza y la paz, las nobles acciones, ¿qué sé yo?

¡Las nobles ambiciones!

¡Y sigue siendo vida! - ¡Si la condenación es eterna! Todo hombre que desee mutilarse está ya condenado, ¿verdad? Me creo en el infierno, luego estoy en el infierno. Es el cumplimiento del catecismo. Soy esclavo de mi bautizo. Padres, habéis hecho mi desgracia y la vuestra. ¡Pobre inocente! - El infierno no puede atacar a los paganos. - ¡Sigue siendo vida! Más tarde, las delicias de la condenación serán más profundas. Un crimen, de prisa, para caer en la nada, por la ley de los hombres.

¡Calla, calla de una vez!… Éste es lugar de vergüenza, de reproche: Satán diciendo que el fuego es innoble, que mi cólera es espantosamente tonta. - ¡Basta!… Errores que alguien me sopla, magia, perfumes falsos, músicas pueriles. - Y decir que poseo la verdad, que veo la justicia: tengo un discernimiento sano y firme, estoy listo para la perfección… Orgullo.

- Se me reseca la piel de la cabeza. ¡Piedad! Señor, tengo miedo. Tengo sed, ¡tanta sed! ¡Ah! La niñez, la hierba, la lluvia, el lago sobre las piedras, el claro de luna cuando el campanario daba las doce… El diablo está en el campanario, a tal hora. ¡María! ¡Virgen Santa!… - Horror de mi estupidez. ¿No son aquéllas almas buenas que me desean el bien?… Venid. Tengo una almohada tapándome la boca, no me oyen, son fantasmas. Por otra parte, nadie piensa nunca en los demás. Que nadie se acerque. Huelo a chamusquina, eso es seguro.

Las alucinaciones son innumerables. Es eso lo que siempre he tenido: no ya fe en la historia, el olvido de los principios. Me lo callaré: poetas y visionarios se pondrían celosos. Soy mil veces el más rico, seamos avaros como el mar. ¡Qué cosas! El reloj de la vida se acaba de parar. Ya no estoy en el mundo. - La tecnología es seria, el infierno está ciertamente abajo - y el cielo arriba. - Éxtasis, pesadilla, dormir en un nido de llamas.

Cuánta maldad de observación hay en el campo… Satán, Ferdinando, corre con las semillas silvestres… Jesús anda sobre las zarzas de purpurina, sin inclinarlas… Jesús andaba sobre las aguas. La linterna nos los mostró de pie, blanco y con trenzas oscuras, flanqueado por una ola esmeralda… Voy a desvelar todos los misterios: misterios religiosos o naturales, muerte, nacimiento, porvenir, pasado, cosmogonía, nada. Soy maestro en fantasmagorías.
¡Escuchad!…

¡Tengo todos los talentos! - No hay nadie aquí, y hay alguien: no querría divulgar mi tesoro. ¿Alguien desea cánticos negros, danzas de huríes? ¿Alguien desea que desaparezca, que me zambulla en busca del anillo? ¿Alguien lo desea? Haré, con el oro, remedios.

Confiad, pues, en mí: la fe conforta, guía, cura. Venid todos, -hasta los niños, -que yo os consuele, que os divulguemos su corazón, - ¡el corazón maravilloso! ¡Pobres hombres, trabajadores! No pido oraciones; con vuestra confianza solamente me contentaré.

- Y pensemos en mí. Todo esto me hace añorar poco el mundo. Tengo la suerte de no sufrir más. Mi vida no fue más que locuras suaves, qué lamentable.

¡Bah! Hagamos todas las muecas concebibles. Decididamente, estamos fuera del mundo. Ningún sonido ya. Me ha desaparecido el tacto. ¡Ah! Mi castillo, mi Sajonia, mi bosque de sauces. Las tardes, las mañanas, las noches, los días… ¡Qué cansado estoy!

Debería tener mi infierno por la cólera, mi infierno por el orgullo, - y el infierno de la caricia; un concierto de infiernos. Me muero de cansancio. Es la tumba, voy hacia los gusanos, ¡horror de los horrores! Satán, farsante, quieres disolverme en tus encantos. ¡Exijo! ¡Exijo un golpe con la horquilla, una gota de fuego!

¡Ah! ¡Ascender de nuevo a la vida! Poner los ojos en nuestras deformidades. Y este veneno, ¡este beso mil veces maldito! ¡Mi debilidad, lo cruel de este mundo! ¡Dios mío, piedad, escondedme, me comporto demasiado mal! - Estoy escondido y no lo estoy.

Es el fuego quien se reanima con su condenado.
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Jean Arthur Rimbaud
NOTA: Un texto extraído de "Una temporada en el infierno".

domingo, 5 de noviembre de 2006

Hay ganas de llorar

hay ganas de coger a uno de la pechera
sentarlo al otro lado de la mesa
mirarlo a los ojos preguntando por qué
y llorar no como uno sino como doscientos
llorar de rabia y de impotencia

ganas de parar por la calle a un presidente
y pedirle por dios esta vez sí por dios
si no podía defender en todas partes
que en caso de conflicto no haya bombas sobre bagdad
que no haya bombas sobre madrid
y si no sería mucho pedir que no haya bombas

pero dan ganas de llorar de nuevo
por los brazos que ya no abrazarán hermanos
por los labios que no volverán a besar
ni a rezar sus oraciones
por las manos que ya no buscarán trabajo
por las piernas que andarán caminos que nadie ha trazado
por los ojos que ya no iluminarán tantas esperanzas
por los oídos que no escucharán palabras de amor

hay ganas digo
de abrazar al primero que salió sangrando del infierno
y limpiar su cuerpo herido con lágrimas
de pedir perdón si alguna vez vimos al hambriento
al sediento a la viuda al extranjero y miramos para otro lado
ganas de pedir perdón si alguna vez caímos
en la tentación de tanta violencia absurda

hay ganas de que nuestras islas tranquilas
sean por fin continente
hay ganas de un abrazo cósmico cálido perenne


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Fco. Cenamor
Nota: Poema contra la guerra.

Dulce Batallas

y las bombas no mataban a nadie
y la noche estrellada de minas brillaba
sonaban a trueno los cráteres de cada misil
una orquesta sonora asestaba sones al alba
un trino de ametralladoras embelesaba
los torpes oídos de nuestros enemigos
y en el cielo flores nuestros aviones
y rosas rojas en el aire en vez de sangre


¡qué colores las noches
qué alabanzas el día!


y nuestro pueblo reía reía más a cada bomba
y el presidente mentía y mentía...
y seguía mintiendo


(dedicado a bush, blair y aznar, pacifistas)

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Francisco Cenamor
Nota: La dedicatoria de arriba fue hecha por el autor.

Qué te digo yo

Qué te digo yo
mi amor
si no existes
cómo contarte
al volver a casa
pero ¡ay! esos chicos
¡ay! esas chicas

qué te digo yo
mi querida fantasma
si siempre me dejas
cómo llorar los muertos
en tu llanto
si tu llanto
aplaca otros lutos

qué te digo yo
mi amor
si aunque quiera no existes
cómo estaré solo
contigo y tu soledad
si tengo yo
multitud de soledades

qué te digo yo
mi dulce fantasma
si aunque no quiera
me dejas siempre
hasta ahora siempre


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Francisco Cenamor
Nota: Cuánto tiempo sin leer poemas, vaya, hoy descubrí a otro poeta... me gustó, es una español, y no he leído poemas españoles, sólo textos sobre educación y teorías. No he leído todo sobre Francisco Cenamor, pero de lo poquito que leí fue genial... no por la "estructura de la obra" porque de eso nada sé; sino que el sentimiento que me provoca... chido.